La climatología de la campaña se ha parecido a lo que entendemos por una situación media, pero es importante hacer una serie de consideraciones, sobre todo cuando nos referimos a los cultivos de secano.
La primavera se inició con temperaturas más elevadas de lo habitual y con buena reserva de agua en el suelo. Los meses de abril, mayo y junio fueron lluviosos, especialmente los dos últimos. Hubo una humedad alta en superficie lo que favoreció la nascencia.
El mes de julio fue más lluvioso de lo habitual lo que ha causado los buenos rendimientos de esta campaña. El mes de agosto resultó especialmente caluroso, con muchos días de temperaturas próximas a 40º C.