Con el comienzo de la primavera, se inician las labores para la implantación de los cultivos de fruto que tradicionalmente son un pilar importante en la economía de las explotaciones. Para el buen resultado productivo de los mismos, una de las claves fundamentales es el correcto cuajado de las flores de estos cultivos.
Para los más tempranos, principalmente tomates, que se realizan en condiciones meteorológicas adversas, la escasa presencia de polinizadores silvestres es suplida con la introducción de colmenas de abejorros que son capaces de realizar esta labor de polinización en condiciones de baja temperatura.
Para aquellos otros cultivos que necesitan temperaturas más altas para vegetar adecuadamente se cuenta para la polinización y cuajado de las flores con la entrada espontánea de polinizadores desde el exterior de los invernaderos. En cultivo de melón, en concreto, esta polinización con insectos es imprescindible y cuando esta entrada desde el exterior no ocurre se procede a la colocación de colmenas de abejas en las inmediaciones o incluso en el interior de los invernaderos.